jueves, 22 de mayo de 2008

NO HAY MISTICA SIN JUEGO

La mística. ¿Qué carajo es la mística?. Boca está otra vez en semifinales de la Copa Libertadores y en todos lados se la pasan hablando de la mística de este equipo.¿No es minimizar la cuestión hablar de mística, depués de la lección de fútbol que le dio el equipo de ISCHIA (de local y visitante) al conjunto mexicano?. A mi modo de entender es saltear algunas cosas que se dicen y luego quedan en el aire y nadie se hace cargo.
Porque recuerdo muy bien cuando Carlos Ischia llegó al club ninguneado por casi toda la prensa y buena parte de los hinchas. Hoy se habla muy poco del equipo de Ischia, mientras que si el DT hubiese sido otro los alágos y las adulaciones eternas estarían a la orden del día. De la misma manera, hoy se habla de la mística copera de este Boca, que puede ser verdad, pero ya basta de repetirlo todo el tiempo. Boca tiene muchas más virtudes que la famosa mística.
Otro debate dejado al borde del camino es la idea de juego de este Boca. No muy distante del que pregona Basile para su selección. Jugadores de buen pie y el juego alrededor de Riquelme, que estando bien, regular o mal, define partidos. Es decisivo. Para muestra valen casi todos los goles de esta serie, que comenzaron en él. Y aclaro esto porque muchas veces los que defienden que en el fútbol está todo estudiado argumentan que Riquelme es lento, previsible y otras yerbas. Hoy se olvidan del debate para disfrutar de los triunfos, lo dejan a un lado, como quien se saca la ropa. Y los jugadores se rien de todo esto. Riquelme rompe la previsibilidad con un pase entre líneas que deja mano a mano a su compañero con el arquero, mientras entretuvo la pelota de un lado a otro, esperando el momento oportuno. Lo previsible se hace imprevisible cuando Palacio se lanza en velocidad por una de las bandas y deja al lateral derecho tirado para meter el centro atrás (ante una defensa parada con dos lineas de cuatro como en Bs As) o con espacios, donde también es imparable (como en México). Porque es verdad, el defensor sabe para donde va a salir, la cuestión es detenerlo. Algo de eso dicen que tenía Garrincha. Todos sabían para donde iba a salir, pero no cuando.Le cuestionan su falta de definición, y tal vez tengan razón (en mi opinión es psicológico lo que le está pasando), pero también hay que teneren cuenta que si concretara las que crea estaríamos hablando de un jugador de un valor incalculable.
Por eso, y más allá de que estos triunfos hagan olvidar a más de uno lo que pensaba hace un par de meses atrás, es hora de darle crédito a este hombre (el que todo técnico merece y no más) que llegó silvando bajito y ya construyó un equipo que consiguió llegar a las semifinales y pelear el Clausura con una idea de juego.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Aguanten Ischia y Boca