Mucho se habló esta semana por la suspensión de la cancha de Boca. Primero se dijo que eran 30 días, después que si se hacían las modificaciones en los palcos podía jugar inmediatamente. Salió a hablar Pompilio, quien acusó a la prensa de mal interpretar la información. Y después emergió De Luca (uno de los popes de la Comnebol) para aclarar la situación, desdiciendo a todos.
Ahora bien, en ninguna de las versiones de todas las que se expusieron se reparó en el reglamento, que para algo está. En su artículo 15, el Reglamento de la Copa Santander Libertadores reza: “Si un partido fuese suspendido por el árbitro en razón de la intervención de los espectadores o por agresiones cometidas contra el árbitro, árbitros asistentes o jugadores del equipo visitante, el club local será castigado con la pérdida del partido en caso de comprobada culpabilidad a juicio del Comité Ejecutivo.”
¿Alguien habló de esto? La discusión parece centrarse en si la prohibición para que Boca juegue de local es de un mes o de veinte días. Es una manera de desviar la mirada de lo realmente importante que es no respetar el reglamento.
Pero el reglamento no solo es noticia por las omisiones del Comité Ejecutivo. Esto da pie para observarlo y detenerse en artículos muy curiosos. Por ejemplo el artículo 3, inciso 6. Allí dice que de llegar a las semifinales dos equipos de una misma asociación deberán chocar indefectiblemente en esa instancia, por más que hayan accedido por llaves diferentes, ya que no pueden disputar la final de la Copa dos clubes de una misma asociación. Si está buscando una respuesta lógica desde lo deportivo para semejante decisión, no la busque más, porque no existe. La respuesta hay que buscarla del lado monetario, publicitario, marketinero, donde quiera, pero no en lo deportivo. Cuenta la historia que avivaron a la Conmebol luego de que en 2006, San Pablo e Inter, ambos de Brasil, disputaran la final que quedó en manos de los de Porto Alegre. Sin más, expusieron el negocio que era vender una final en dos países diferentes y no a uno solo.
En el mismo inciso, aunque más adelante se aclare mejor, queda explicitado que el torneo deberá finalizar en terreno Sudamericano, por lo que de llegar a la final un equipo mexicano que haya clasificado con mejor puntaje en la fase de grupos poco importará, tendrá que definir en continente Sudamericano. Esto es, yo te invito a participar pero ni se te ocurra salir campeón, y si lo haces, que te cueste un Perú. Pero algo a favor tiene la creación de este Reglamento, o la reforma. Antes figuraba un artículo que impedía al campeón, de no pertenecer a la Conmebol, jugar la Intercontinental. Esto fue corregido y ya no es así. Por lo menos un poquito de respeto ¿no?.
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