miércoles, 11 de junio de 2008

CAMPEON

Después de tantas controversias, dichos, peleas, dudas y otras yerbas, finalmente River se quedó con su trigésimo tercer título local. Luego de cuatro años y tras un significativo hecho, que a muchos hacía pensar que todo saldría mal en este semestre. Y después que algunos hinchas, no todos, no creyeran que este equipo podría darles alguna alegría en esta primera mitad del año.
Cabe preguntarse si es un justo campeón. Y creo que lo fue. No fue brillante ni mucho menos, pero a la hora de analizar los equipos que compitieron por este mismo laurel, no se encuentran otros mejores. Estudiantes podría ser uno que se asemeje a el rendimiento del Millonario. Pero ni Boca, dedicado a la Copa en el último tramo, ni San Lorenzo, algo endeble por la misma situación, lograron poner en cancha un plantel superior al flojo River campeón.
Por que hablo de un flojo River?. Porque a lo largo del campeonato las virtudes que mostró no pasaron por un equipo que apabullara a los rivales desde el juego y desde la creación de situaciones que le permitieran ser superior claramente. Para graficar esto solo basta fijarse en los números de sus delanteros, que no siempre muestran la realidad, pero creo que en este caso arrojan un poco de luz: jugó la mayor parte del torneo con dos 9 y entre ellos solo lograron anotar 6 goles (4 Falcao y 2 Abreu). La idea de proponer fútbol y vértigo por los costados para alimentar tanto al colombiano como al Loco no dio resultados. Ninguno de los dos contó en todo el torneo con la cantidad de oportunidades se supone tiene que tener un 9 que juega en River. Y esto no es exclusiva responsabilidad de ellos.
En contrapartida con esta falencia, Simeone encontró en Buonanotte la joya que necesitaba para abrir partidos, ganarlos o empatarlos. Si, El Enano fue la gran figura de este campeón. Con 20 años y 1 metro 60 (que dirán los que afirman que los chiquititos no pueden jugar al fútbol) le regaló a la gente los pocos ratos de buen fútbol que mostró el equipo. Porque fue atrevido, imprevisible y le dio la frescura que no aportó Alexis Sánchez, de quien se esperaba fuese el Niño Maravilla. Esa desfachatez lo llevó muchas veces a confundir los caminos, ya que recostado por la izquierda fueron pocas las veces que desbordo por ese sector para alimentar a los grandotes. Pero a cambio aportó sorpresa para enganchar para su pierna menos hábil y definir, o aparecer suelto en los lugares de la cancha donde menos se lo esperaba. Lo dijo Simeone: “Lo bueno es que uno le marca la posición, pero adentro de la cancha él tiene la virtud de improvisar y buscar un lugar por donde hacer la diferencia”. Esto es un gesto saludable y humilde a la vez de un entrenador. No atarse a determinados conceptos rígidos que van en contra de las libertades que tiene que tener un futbolista dentro del campo para expresarse. Así, Buonanotte fue encontrando sectores dentro de un partido donde podía hacer la diferencia. Donde se hacía imparable y rompía esquemas, que estaban preparados para otra cosa. También es justo señalar que no fueron pocas las veces que juzgado por su estatura no le cobraron penales o alguna que otra falta merecedora de roja.
Por otro lado no se puede hablar del buen fútbol de Buonanotte y no mencionar a Ortega, socio y compinche del Enano en esos pasajes de fútbol. Sociedad perfecta para tirar por la borda un primer tiempo pésimo, como el de Gimnasia, donde el lobo había pegado 4 tiros en los palos. El ingreso de Ortega en el complemento le dio a River el juego que no tenía, y asociado con Buonanotte fueron imparables. Todo un lujo. El Burrito distribuyendo y Buonanotte cambiando ritmos por momentos. U Ortega desequilibrando y el Petizo definiendo en otros. Así contagiaron a todos y River terminó mostrando su mejor cara en este Torneo, hasta Abreu participó en el circuito de juego. Mucho de esto se repitió ante Huracán.
Pero River sufrió, no solo llevando puesto el karma de San Lorenzo, si no también en el inicio del camino al título, y allí apareció su arquero. Carrizo fue una figura importantísima en este grupo, que se erigió en los momentos donde la defensa no la pasaba bien y desde allí salvó varios partidos, que a la postre resultaron vitales.
Y como no se puede separar este campeón del que quedó fuera de la Libertadores, que decir de Ahumada, que fue regular y se bancó un momento particularmente jodido con una personalidad admirable.
Finalmente cabe el reconocimiento del entrenador, al que se le podrán cuestionar ciertas decisiones, pero la búsqueda desde la idea que debe proponer un entrenador siempre pareció una, la de mirar el arco rival. Lográndolo a veces y otras no, porque adentro deciden los futbolistas, pero siempre pareció clara y ambiciosa.
Cuando hay un equipo campeón emerge la pregunta si fue un justo campeón y no faltarán los que dirán “el campeón siempre es el mejor”. Esa frase hecha que denota exitismo esconde y deja de lado cual es la idea que se quiere y se aspira de un equipo y desde donde y como se logran los éxitos. Partiendo de la base de que el campeón es el mejor porque resolvió situaciones mejores que otros se podría afirmar que es así. Pero una mirada más profunda, si se quiere, abre el debate de que es un buen equipo para uno y las vicisitudes del juego que llevan a que el mismo levante la copa. El ejemplo claro es Boca. El mejor equipo de la Copa ampliamente, pero se quedó en la semifinal. Se podrá decir que por incapacidad de sus delanteros para definir. Otros seguiremos pensando que la imprevisibilidad de este juego muchas veces vuelca la suerte para otro lado, más allá de entender las falencias. Esta cuestión, ligada al gusto, no hace otra cosa que plantearnos que nos apasiona de este juego y que somos capaces de exigir como espectadores para no caer en el conformismo. De otra forma sería muy fácil eliminar las ediciones de diarios y programas televisivos y radiales hasta que termine el campeonato, para recién entonces lanzar la sentencia “este fue el mejor”.
Dentro de la mediocridad en la que vive nuestro fútbol, River fue el que menos mal hizo las cosas y contó con futbolistas que aparecieron en los momentos precisos para resolver partidos chivos, quizás allí se funda una de las causas que lo llevaron a festejar. Salud campeón.

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