La suma de delanteros no siempre garantiza llegadas ni resultados en el arco contrario. Un axioma antiguo del fútbol que le cabe a la perfección a este River 1 Vélez 2. Porque el local terminó jugando con Buonanotte, Flores, Rosales, Ríos y Salcedo. Mientras que Vélez contó con Cristaldo (López más tarde) y Martínez. Y con eso le bastó para ser más claro y más contundente que River.
Son cinco delanteros, algunos por vocación y otros por posición. Porque no es un error que Buonanotte este ubicado en ese lugar. Había que observar cuando el equipo de Simeone salía desde su propia área como se alineaban los cuatro contra la línea de fondo de Vélez y unos metros más atrás Ríos, como una especie de ¿enganche? pero más adelantado. Mientras tanto el conjunto de Tocalli, con un dibujo más clásico, intentaba jugar con la pelota en sus pies y no apresurarse en llegar al área rival sin pasar por la mitad de la cancha.
Y allí estuvo la diferencia, Vélez intentando desde la prolijidad administrar el juego para lastimar a River, retrocediendo bien cuando tenía que defender. En tanto River mostraba el mismo apuro y nerviosismo que evidencia su entrenador al borde del campo de juego, casi sobre la línea de cal. River no conoce los laterales. Su técnico prefiere prescindir de atacar por esos sectores para depositar el balón sin más en sector de ataque.
Así, el que intentó convertirse en armador fue Ríos, un jugador sin las condiciones necesarias que requiere esa función. Entonces armar juego para llegar con claridad era una misión imposible. Todo fue apresurado en River. Buonanotte agarraba la pelota y salía disparado para adelante. Rosales no alcanzaba a darle un toque al balón que ya se había pasado de la línea del balón. Esta conjunción acababa en un verdadero quilombo. Si muchos se quejan de la lentitud con la que juega la selección a veces, acá está el ejemplo antagónico, es absolutamente todo lo contrario. Argentina se cansa de tocar. River no dio dos pases seguidos, en serio.
El entreador de River dijo que a partir de la sexta fecha se iba a ver el mejor equipo. Sin embargo, lo que muestran sus dirigidos es una falta de horizonte, con un técnico que no se cansa de cambiarle posiciones a sus jugadores. Resulta incomprensible que un jugador como Villagra, a quien la principal virtud que se le reconoce es proyectarse por el lateral izquierdo, termine jugando de stopper, sin pasar la mitad de la cancha. O el caso del ya mencionado Ríos. Para que hablar de Augusto Fernández jugando de doble cinco en el segundo tiempo o Rosales más preocupado por correr al lateral rival que por atacarlo por la banda.
Hace unos días Simeone resaltó una característica de este River (no quiero decir virtud). Dijo que su equipo es un rival molesto, vaya elogio para un cuadro como River no?.
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