martes, 29 de julio de 2008

ENTRAN Y SALEN

El tema del momento parece ser, como en cada receso, los refuerzos, y los éxodos también, por que no nombrarlos. En esta dirección hay que decir que los números son escalofriantes. A falta de dos semanas para el comienzo del Apertura (si el Apertura se juega cuando se clausura el año, resígnese), los datos recogidos dan una muestra cabal de la decadencia de los últimos años. Donde los jugadores parecen ser golondrinas y los clubes solo pueden disfrutar de alguna compra rutilante por el espacio de 6 meses, no mucho más. Así, son alrededor de 140 los futbolistas que dejaron su club de la pasada temporada y suman más o menos 180 los que llegaron a un club de primera para disputar el Apertura.
Está demás aclarar que los que dejan nuestro fútbol son los más jóvenes y prometedores jugadores por cifras millonarias, incomparables con un medio local desprestigiado no solo por el contexto sino por la falta de dignificación de sus dirigentes, eternos perdedores ante la TV, por intermedio de su brazo manipulador Grondona. Y los que llegan, salvo contadas excepciones, lo hacen como D’alessandro a San Lorenzo en el pasado semestre. Un grupo inversor lo trae al club sin cobrarle por el préstamo, con el cargo para el club de pagar, mientras el jugador esté en la institución, el sueldo millonario que percibía en Europa. A los seis meses el jugador recibe una oferta de Brasil, el grupo salda la inversión vendiéndolo y al club solo le quedan las camisetas del 10 con su nombre impreso debajo.
Así, con el poder de compra, River y Boca suelen abastecerse de los mejores del medio local, al tiempo que los europeos dejan sin estrellas a estos grandes, como sucedió el año último con Huguaín y Banega sin ir más lejos. En esta cadena de saqueos hay eslabones que se van perdiendo y ya no es necesario el paso por uno de los grandes para llegar directamente al viejo continente.
Sin embargo, a favor de esta política hay que decir que son ventas millonarias que supondrían la salvación del club. Pero bastarán un par de años para darse cuenta que nada de eso ocurrió y que habrá que sacar plata de cualquier lado para evitar que el club caiga en convocatoria. Cualquier similitud con el River de los noventa es pura coincidencia.
Pero no solo económico es el perjuicio, también pasa en el verde césped. Que se le puede pedir a un equipo como Argentinos, que hizo una buena campaña en el Clausura, si acaba de cambiar 9 nombres por otros 9. Huracán, uno de los que pudo mantener la categoría, ahora se encuentra con 15 jugadores menos. Arsenal va a empezar el torneo sin 10 de los que tenía en el anterior.
Ante este panorama, aparece una luz de esperanza, ya que algunos equipos han optado, o quiazas no tuvieron opción, por repetir formaciones. Boca, principalmente, se desprendió de 2 jugadores y se quedó con un par que regresaron de sus préstamos. A River se le fueron 3 (Abreu, Sánchez y Carrizo), mientras que incorporó a Flores, Galmarini, y reincorporó a Sambueza y Barrado. Lanús también sigue la misma línea con dos refuerzos y dos regresos. A otros, como San Lorenzo, se le fueron figuras, pero no demasiados componentes de sus titulares.
El día 8 es el día D. Será el momento de comenzar a ver la verdad en la cancha. La constante de los últimos años fueron torneos peleados hasta último momento, con situaciones cambiantes. Esto nos llevaba muchas veces a equivocarnos pensando que estábamos viendo un torneo de alto nivel, cuando lo que veíamos en realidad eran equipos irregulares que jugaban un partido bien y tres mal, con un nivel de juego que rayaba el mal gusto. En este contexto, mantener planteles y comenzar a formar un equipo donde los jugadores conozcan las virtudes y defectos de sus compañeros es empezar a sacar un poquito de ventaja sobre el resto.

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